viernes, 18 de mayo de 2018

NUESTRO COMPROMISO ES CON LA LIBERACIÓN.

Distintos procesos están ocurriendo en el seno del poder popular, desde lo organizativo, desde lo creador, la gente en Venezuela construye alternativas emancipatorias, lo interesante de todo esto es obeservar, cómo desde lo pequeño se viene construyendo otro mundo, o mejor dicho un mundo en el que quepan todos los mundos posibles, una democracia del mercado, cuando ponemos a éste último al servicio de la gente y no al revés, una democracia popular, cuando la gente se asume protagonista de su propio proceso proceso organizativo. La Liberación en marcha, no el libre mercado propugnado por una élite que no supo dar respuestas a las demandas históricas de las mayorías. 

En esta entrega presentamos el Documental: PAN PAL PUEBLO, DE LA CASA DEL COSTURERO. una experiencia de verdad, que se perfila como un referente en el Estado Mérida, y que nos brinda la posibilidad de reflexionar sobre los procesos que la gente viene construyendo en períodos de crisis. 


para ver el Documental pinche el siguiente Link: 


https://www.youtube.com/watch?v=uqxxcxs32OA&feature=youtu.be




esperamos que sirva para la reflexión y el debate.

lunes, 5 de febrero de 2018

Chavismo en Dolor Mayor. Es tiempo del avance popular.


Por: Carlos Rivas.


Que fácil es, en estos tiempos, darle una patada a la mesa. Abandonar todos los sueños a causa de la situación realmente existente, que estamos padeciendo todos los ciudadanos de esta patria. Ahora es hasta cómodo señalar los errores de la "dirigencia", que han sido varios además. Escurrir el bulto como dicen en el argot popular. Lo cierto es, que bastante hay que decir sobre lo que en la actualidad vive nuestro pueblo, pero lo más importante es que hay mucho por hacer, y en ese HACER, debe privar la idea de liberación definitiva de nuestro pueblo. Con todo esto, podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el proyecto político más hermoso que ha construido la sociedad venezolana a lo largo de su historia ha sido el de la Revolución Bolivariana.

La Revolución se ha planteado a lo largo del tiempo, como una posibilidad, como una suma de voluntades que permitan transformar una realidad determinada, una realidad que no da cuenta de los intereses y las necesidades del pueblo. Es abrir las posibilidades de construcción de un proyecto histórico que esté a la altura de los clamores del pueblo, de sus aspiraciones colectivas, que nos permita reproducir la vida con dignidad, que nos haga dueños de nuestra fuerza de trabajo y que con nuestro actuar podamos consolidar una ética liberadora. Son esas las cosas que se vienen discutiendo desde el movimiento popular, desde las comunas, las cuales agrupadas en espacios organizativos crean y re-crean una nueva subjetividad desde el trabajo, desde el vínculo social, desde la posibilidad de la vida.

El proyecto político de la revolución Bolivariana logró durante la primera década 2000-2010, reducir la brecha entre ricos y pobres, cuestión que se ha vuelto a abrir de manera exacerbada, pues para nosotros los pobres, la realidad nos pinta un panorama de imposibilidades, mientras que para la clase dominante el derroche y la abundancia forma parte de un proceso de acumulación que se ha aparejado con una práctica delincuencial, que le genera jugosos dividendos. Es decir, de la crisis de los pobres, genero lucro para mis intereses particulares. Con esto evidenciamos, que la crisis es para los desposeídos de siempre, incluyendo a la mal llamada clase media, mientras que el gansterismo económico sigue arrojando ganancias exorbitantes que van a parar a los bolsillos de quienes hablan del país con la boca llena de comida.

Bastantes logros ha alcanzado la Revolución Bolivariana en su corta historia, y al mismo tiempo ha sufrido muchos retrocesos que el pueblo lamenta. En Junio del 2015, Venezuela recibía un reconocimiento por parte de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), producto de su empeño y de su lucha en contra del hambre, un reconocimiento internacional, que resonó en el mundo capitalista, y por su "mal" ejemplo, desde el poder mundial había que silenciar a escala global todos los avances que desde la patria de Bolívar se venían consolidando. Para ese entonces Venezuela se encontraba entre los 29 países, que para el momento habían alcanzado el cumplimiento de varias de las metas del milenio, lo que significaba un avance importante. Sólo dos años después, la misma FAO, alertaba sobre la crisis alimentaria en el país, representando una regresión histórica, a sabiendas de la manipulación mediática que ha existido sobre el tema, lo cierto es que los indicadores actuales muestran en definitiva otra realidad, en comparación con años anteriores. En ese sentido, No es que los premios de la FAO sean de extrema importancia para nuestra revolución, el asunto es que la realidad nos está diciendo que debemos prender las alarmas, porque nuestro pueblo está hoy en día más vulnerable que nunca, y eso es una realidad innegable, en consecuencia, debemos actuar con contundencia para que la revolución cumpla con su ontología, es decir su papel histórico.

Basta con andar por las calles, con hablar con la gente. El lamento es diario, el dolor mayor se traduce en indignación, y la revolución es la única capaz de sentir éste dolor, de transformar esta realidad. Con políticas públicas que demuestren protección para el avance emancipador, podemos restablecer la esperanza.


El Horizonte es por la dignidad y la rebeldía popular siempre en revolución.

Nuestra revolución, hoy más que nunca debe convertirse en referente moral, debe ser consecuente con sus principios, con nuestro pueblo, incluso con los que aun siendo de nuestra misma clase social, nos "adversan" políticamente. Lo único que tenemos, los revolucionarios, los explotados, los de abajo, es nuestra fuerza de trabajo y la moral, y de esta última depende la posibilidad de mantenernos vivos políticamente. Si nos dejamos arrebatar estos dos elementos estamos perdidos, y cuando hago esta afirmación, estamos ante la muerte de la esperanza en el seno del pueblo, seguidamente viene la despolitización, y ¡Zas! La Burguesía renace con todo su aparataje simbólico, y armamentístico, a hacer tabula rasa, es decir, a desaparecer de la historia las aspiraciones históricas del pueblo.

En éste escenario hay muchos ridículos y absurdos sociales, como el hecho de que muera un niño por falta de algún medicamento, o escuchar a la burguesía trapera hablar del hambre del pueblo. Estos últimos, culpables del desplazamiento de las grandes mayorías, negadores de la vida y la dignidad. Por tanto la Revolución Bolivariana, debe hacer un profundo acto pedagógico de la mano con nuestro pueblo. Predicar con la práctica.

En un texto titulado Fidel y la Religión del teólogo Brasileño Frei Betto (2006), este afirma:


(...)No pienso que nos deba inquietar tanto como la idolatría vigente en varias expresiones de fe que nada tienen que ver con el Dios anunciado y encarnado por Jesús, como es el caso de los que profesan el nombre de Dios en defensa del capital, del colonialismo, de la discriminación social y racial, de la represión contra los trabajadores. Y no es al nivel de las verdades de fe donde se debe establecer el diálogo entre cristianos y marxistas, sino al nivel de la práctica liberadora, de las exigencias de justicia, del servicio desinteresado a la vida de la colectividad. Ese es el nivel del amor, criterio fundamental de nuestra realización humana y de nuestra salvación (...) Es en la práctica liberadora donde se dará la separación entre los que, en nombre de Dios, luchan por el proyecto de la vida y los que se inscriben en el partido de la muerte. Esa misma práctica acerca a los cristianos y a los ateos comprometidos con la construcción de una sociedad fraterna, donde los bienes de la vida sean igualmente repartidos (P. 62).


Así, la práctica debe ser consecuente con el discurso, de otra manera estaremos reproduciendo una psicosis colectiva, donde la incongruencia marca la opinión pública, se pierde la credibilidad y la moral desaparece entre quienes predican una idea y actúan a la inversa. Esto último es lo que ocurre con relación a la distribución de alimentos por medio de los CLAP's, pues los mismos son adquiridos por las comunidades, cuando tienen suerte, cada 4 meses, incluso algo peor, ahora son distribuidos por las UBCH's, haciendo selectivas las entregas de los mismos en las comunidades populares, es decir, sólo a los "Chavistas". Craso error, pues una Revolución se plantea para atender a todo su pueblo, se debe a su pueblo, o en últimas circunstancia debe ser responsable con los débiles y desposeídos. Uno pudiera preguntarse, ¿qué culpa tienen los niños, que viven en el seno familiar de una parranda de "escuálidos recalcitrantes" de un sector popular? ¿Quienes son los elegidos para negarle el pan al hambriento?

En consecuencia, Uno de los aportes más extraordinarios del proceso revolucionario, es haber abierto la posibilidad de consolidar un sujeto histórico con conciencia de clase, es decir, esta voluntad colectiva, con su empuje nos metió en la lucha por la historia y el porvenir. Lo contradictorio está en las concepciones que sobre estos asuntos asume una dirigencia retrógrada, que cree que el pueblo es un rebaño de ovejas receptora de lineamientos, negándole la posibilidad de asumirse como sujeto histórico, con discernimiento y capacidad para consolidar el autogobierno, concepto manejado por el comandante Chávez, temido por esas estructuras caducas que propician, con sus prácticas decadentes, el retroceso del movimiento popular.

Aquellos dirigentes populares que caminaban por sus barrios con cabeza en alto, a razón de que por su trabajo organizativo les conseguían el alimento a toda su comunidad, hoy andan a hurtadillas, por sus sectores populares, señalados por sus vecinos, viendo morir la moral de lo que había sido una dirigencia emergente, la cual tenía contacto directo con el pueblo. Esos "lineamientos" perversos y pervertidos, delineados por una dirigencia que no le da la cara diariamente a la gente, son los responsables de la muerte de la moral Chavista. En ese sentido, es bien sabido, que la distribución de alimentos por medio de las UBCH's ha sido un error garrafal, pues estamos dando muy mal ejemplo, y eso le pesa a la dirigencia del movimiento popular, los que en definitiva son cara visible de cada cuadra, de cada calle, de cada vereda, y quienes resultan como los "responsables" de que la comida no alcance para todos. Cosa que es una farsa, pues ejemplos abundan, de que para unas comunidades la cosa es de a poquito y para otras hay para todos.

En una entrevista al sub-comandante Marcos del EZLN, en los años 90' éste afirmaba que: La vida no tiene sentido sin la dignidad y la esperanza, pero con miseria y hambre era muy difícil alcanzar estos valores. Así que nos toca, de nuevo, reconstruir voluntades, y para eso hay que abandonar las ambiciones de la lógica partidista, y al mismo tiempo impulsar lo emergente, para que nazca lo que tenga que nacer, pues el empuje popular viene a ser el reflejo de la nueva sociedad, una solidaria, colaborativa, corresponsable, amorosa, culta, trabajadora y libertaria.

Nos queda luchar por lo que nos queda de moral, de lo contrario no tendremos mañana. Plantarnos con dignidad ante la dirigencia y hacerle el reclamo histórico, no es sino elevar nuestra moral ante nuestra gente, único motivo de nuestra lucha.


Pásennos la aplanadora del partido de gobierno. No importa, bastante moral tenemos para defendernos.


Para todxs, todo. Para nosotros nada, sólo la consagración de haber cumplido con el deber histórico.



Referencias:







martes, 9 de enero de 2018

De la Cultura Comunera, al Movimiento Comunero. Los andes Venezolanos en su largo proceso histórico.


Por: Carlos Rivasi.


Este texto fue expuesto y debatido, como ponencia en el 14 congreso Nacional

de Historia Regional y Local, celebrado en la ciudad de San Felipe

en el Estado Yaracuy, en el mes de Noviembre del año 2017.



En un primer momento pensamos en titular este análisis, De la cultura campesina al Movimiento Comunero, luego nos dimos cuenta que debía ser re-planteado todo el trabajo en función de exponer de forma coherente el argumento histórico que efectivamente demuestra que la lógica comunal es propia a los procesos sociales que se han desarrollado en buena parte del territorio que hoy compone la República Bolivariana de Venezuela. Sin forzar las ideas, ni manipular fuentes, ante nuestros ojos aparecen y re-aparecen, procesos históricos que hablan por sí mismos, advirtiendo que la sociedad que actualmente compone la República Bolivariana de Venezuela, viene resistiéndose a la implantación de ideologías foráneas.

Con esto podemos advertir que la noción que comprenden "Las ideas fuera de Lugar", acuñada por Roberto Schwarz, representa una realidad que se resiste a abandonar lo que históricamente han sido los pueblos de lo que hoy es América. El Liberalismo, base epistémica de la modernidad, ha encontrado, y de hecho encuentra resistencia en las formas organizativas del pueblo, porque en definitiva constantemente tratan de rescatar la identidad que los ha definido en la larga duración.

Conceptos como el de Toparquía, elaborado por el genio de Simón Rodríguez, están latentes a lo largo del tiempo en nuestro territorio. De-construir el poder desde una nueva territorialidad es una tarea pendiente, ante la cual se han venido haciendo aportes interesantes, como el de la Red nacional de Comuneros, quienes en el 2014 publicaron un texto titulado La Toparquía Comunera, concreción de la utopía, en este trabajo a varias manos se afirma – y compartimos dicho criterio- que: la comuna no se decreta, nace a partir de las experiencias vividas, se define como un proceso de intercambio de saberes, del alcance de logros mancomunados, de reconocimiento y respeto del otro, de luchas y resistencias compartidas. Los proyectos de conformación de comunas deben tomar en consideración la importancia de la autodeterminación económica y política (2014; p. 23). Y es que en definitiva la cultura política dominante, colonial, dependiente y alienante, nos ha sumergido históricamente en una cultura paternalista que ha castrado en gran medida el potencial organizativo del pueblo, y las posibilidades para volver a ser pueblo vivo, pueblo solidario, pueblo comunero en libertad.


Los comuneros originarios.


Iraida Vargas y Mario Sanoja, en su texto La larga marcha hacia la sociedad comunal (2015), exponen de manera sistemática el proceso por el cual ha atravesado la sociedad Venezolana, siendo evidente que la cultura comunera marca de cierta forma nuestras raíces históricas. La relación con el territorio, en términos geo-históricos, indican procesos de larga data, los cuales según los autores (2015; p. 37-38-39) marcaron la organización espacial en la colonia, la misma que dio paso luego a la organización político-territorial del Estado nación moderno. En el área andina, los pueblos Muku's de filiación lingüística Chipcha (2015; p. 50), consolidaron un sistema societal complejo, el cultivo en terrazas, con regadios para las mismas, y silos subterráneos para guardar las cosechas (2015; p. 50), conocidos como Mintoyes, los cuales servían como resguardo colectivo de la producción comunitaria.

En esa organización, el Mohán representaba la máxima autoridad, cumplía funciones de sacerdote y administrador, relacionando el vínculo espiritual con los procesos productivos, estimulando de igual forma el intercambio de la producción con pueblos Kaketíos ubicados en las zonas bajas de lo que hoy son los estados Lara y Falcón (2015; p. 51), una economía solidaria de intercambio marcaba la cotidianidad de los pueblos andinos pre-colombinos. Lo que se conoce como la fachada Andina Venezolana (2015; p. 50), se desarrolló a partir del uso espacial, la puesta en marcha del dominio territorial con el uso efectivo de corredores de intercambio que permitieron el dinamismo de toda la zona comprendida al rededor de la cuenca del Lago de Maracaibo, los andes Venezolanos y los Andes Colombianos. Los que podríamos denominar, economía solidaria de intercambio, fundamentó la cotidianidad de los pueblos originarios de los andes venezolano previo a la llegada del europeo.

Por su parte Jacqueline Clarac, en su texto La cultura campesina en los andes Venezolanos (2016; p. 75-76-77-78), tomando como referencia las investigaciones de Tulio Febres Cordero y julio Cesar Salas, hace todo un bosquejo histórico de lo que fueron las poblaciones andinas, los territorios habitados, y sus principales características lingüísticas:

Según Salas, los grupos que pertenecían a una misma "tribu mucu" serían: los mucuhíes, los mucurubáes, los mucusiríes, los mucujunes, los mucaquetaes, los mucarias (nombre que por cierto tiene en la actualidad un corredor comunal ubicado en plena ciudad de Mérida), los mucutucúas, los mucumbáes, los mucusquis, los mucuunes, los mucutíes, los mucuñoques, los mucubaches, los mucurandaes, los tabayes, los tateyes, los escagueyes, los chicuyes, los guaques, los jajíes y otros más -todos sedentarios- pues eran agricultores y estaban ubicados en la región que hoy distinguimos como "estado Mérida" (2016; p. 79).


Dejando en evidencia el complejo proceso social que se desarrolló en lo que hoy día conocemos como los andes merideños, una compleja red social, en la que la cotidianidad era marca por fuertes valores solidarios, los cuales permitían la reproducción de la vida.

La colonia y la "campesinización" de la vida indígena.

Nuestros pueblos originarios, en un primer momento no eran sociedades campesinas tal y como se concibe en la actualidad, consideramos en ese sentido, que esto fue un proceso de re-ordenamiento territorial, de un re-planteamiento cultural, a partir de la conversión de la tierra en mercancía, situación esta que se exacerbó en la colonia, con el proceso de Repartimiento y encomienda, propios de la re-organización societal implementado por el control español en el territorio de los andes Venezolanos. La propiedad de la tierra era una concepción absolutamente desconocida por las poblaciones indígenas en los andes Venezolanos, lo común formaba parte del devenir cotidiano, por tanto, el proceso posterior a la llegada del europeo, va a consistir, no sólo en desarrollar la noción de propiedad sobre la tierra y sobre los cuerpos, sino en implementar una cultura del robo y apropiación de la fuerza de trabajo del individuo en resguardo.

En Población indígena y economía (1995), Nelly velásquez hace referencia, también, a los mecanismos de evangelización y patrones de resistencia (p. 53-57), en ellos encuentra elementos claves que fueron utilizados por los españoles para garantizar que el proceso de adoctrinamiento fuera efectivo, entre otros tenemos que: la existencia en el pueblo de indios, de un cura doctrinero; conocimiento de las lenguas autóctonas por parte de los misioneros; existencia de una iglesia; empleos de registros escritos; obligación de enterrar a los muertos al interior de las iglesias. Todos estos procesos de implantación encontraron resistencia, al punto, que pudo coexistir a lo largo del tiempo lo accidentario originario con lo implantado.

La vida comunal se veía interrumpida a causa del pago de tributos, la producción para el intercambio sería suplantada definitivamente por el trabajo usufructuado por el encomendero. Este inconveniente aparece en forma patente en el pueblo de Chachopo, donde los indígenas desempeñaban

funciones de arrieros durante todo el año en el transporte de tabaco desde Barinas hasta el puerto de Gibraltar (Velásquez. 1995; p. 59). Se trastoca a profundidad toda relación social, desde el intercambio hasta la existencia de los cuerpos mismos, los cuales se verán reducidos a objetos serviles, negando todo el acervo cultural existente hasta el momento. Sobre esto último, hasta la erótica amerindia se ve influida por lo que será una geopolítica territorial del dominio de los cuerpos. Sobre todo este esplendor cultural:

... cae como ave de presa el yo conquisto, con carabelas y armas de hierro y fuego, con devoradores perros y lujuria largamente retenida (ya que el conquistador venía solo, sin mujer hispánica)... El Varón hispánico mata al varón indio o lo reduce a la servidumbre por la encomienda, la mita, etc.; la mujer del indio pasa al servicio personal o al simple amancebamiento (concubinato adulterino) con el conquistador... (Dussel, 2007; p. 20)


En ese sentido, la colonia se convierte en un campo interesante de estudio, desde la interdisciplinariedad, pues en ese largo tiempo histórico se fundan los elementos que darán pie a la construcción de nuevas relaciones sociales entre los pueblos amerindios. En medio de este proceso traumático, se construyó la "americanidad" y las relaciones sociales que le dan sustento a nuestros países, dando cuenta del surgimiento de nuevas clases sociales que sobre el territorio ejercerán poder, dominando la cultura, organizando la nueva territorialidad, espacial y corporal, para cumplir con sus fines comerciales.

El Movimiento Comunero, la descolonización de la memoria y la construcción de la soberanía emancipatoria.


A partir de la segunda década del siglo XXI, los planteamientos político-sociales, que implican a su vez procesos organizativos del pueblo, pretenden radicalizar procesos emancipatorios. Como se trata de volver a las raíces, escudriñamos en el pasado y encontramos en la re-significación comunera posibilidades reales de avanzar en la tarea por descolonizar la memoria y avanzar en la concreción de un proyecto histórico emancipador, que de cuenta de nuevas realidades, que evidencie la posibilidad de hacer las cosas de forma diferente.

En ese sentido la construcción de las comunas a lo largo y ancho de lo que hoy es el estado Mérida, va aparejada con el uso geoestratégico de corredores comunales, los cuales territorialmente buscan implementar nuevas formas de entender la producción y la economía. Hoy día en el estado Mérida existen once (11) corredores comunales, los cuales tienen la intensión de activar los procesos de intercambio propios de una economía solidaria. Desde el páramo, hasta la meseta de Mérida, pasando por Lagunillas, Chiguará y el Anís, el valle del Mocotíes, los pueblos del sur, la zona Panamericana, el Municipio Andrés Bello, todos ellos conjugan corredores comunales que invitan a la gente organizada a retomar viejas prácticas de intercambio, retomando rutas originarias, re-planteando la cultura cotidiana, cuestionando las ideologías dominantes. Por ello es necesario reconocer que:


El pueblo, el bloque social de los oprimidos y excluidos, puede transitar durante siglos dentro de un "estado de derecho" de obediencia pasiva, ante una legitimidad aparente... Cuando ese "pueblo" (dicho bloque de los oprimidos) se torna "pueblo para-sí" o toma "conciencia de ser pueblo", abandona la pasividad de la obediencia cómplice ante la dominación encubierta bajo una hegemonía que en verdad no cumple con sus necesidades, y entra en un "estado de rebelión" –lento proceso que puede durar decenios, a veces siglos (citado en: Vargas. 2015; p. 230).



En ese largo proceso de organización, por ejemplo, para Octubre del 2012, se trabajaba en base a 10 corredores en todo el estado Mérida, a saber: Characot Apirat, compuesto por 7 comunas, y 86 Consejos Comunales; Aroma del Cacao, Compuesto por 8 Comunas, y 84 Consejos comunales; Rumbo a la Independencia Soberana, Compuesto por 14 Comunas, y 119 Consejos comunales; Campaña Admirable, Compuesto por 8 Comunas, y 86 Consejos comunales; Mucaria, Compuesto por 4 Comunas, y 57 Consejos comunales; Urbano, Compuesto por 4 Comunas, y 27 Consejos comunales; Padre Noguera, Compuesto por 3 Comunas, y 86 Consejos comunales; Mocoties, Compuesto por 5 Comunas, y 49 Consejos comunales; Chama Sur, Compuesto por 5 Comunas, y 84 Consejos comunales; y Hugo Chávez, Compuesto por 12 Comunas, y 100 Consejos comunales.

Ilustración 1.













Los corredores comunalesii, que en la actualidad se ponen en ejercicio, vienen a romper con la organización eclesiastico-colonial que dio pie a la dominación de los pueblos amerindios, reconociendo el uso del espacio de las poblaciones americanas antes de la llegada del europeo, para re-pensar la acción cotidiana. En ese sentido y después de lo visto, es necesario recomponer el tejido social, pues han sido muchos años en el que la estructura societal y sus aparatos ideológicos han propiciado un individualismo negador de la vida misma. Es decir, la crisis civilizatoria en la que se encuentra la humanidad no puede ser resuelta con más competencia entre los habitantes de determinado territorio; volver a lo comunitario es avivar el espíritu comunero, que en última instancia siempre ha estado vivo, siempre ha estado presente en nuestra memoria colectiva.

Nuestra comuna, en el marco de la gesta emancipadora en curso, la denominamos "Bicentenario 16 de Septiembre", más allá del debate histórico del momento, consideramos fundamental alimentar el espíritu insurgente de un pueblo que viene dando una batalla de larga duración, donde la simbología rebelde siempre está en peligro de ser cooptada por la clase dominante y su ideología. Pretendemos construir nuevos lazos sociales, volviendo a las raíces y cuestionando en profundidad las viejas formas de hacer política. "Comunalizar la vida misma" es un reto que exige de un esfuerzo interdisciplinar, que edifique un pensamiento crítico que nos sirva como herramienta para desmontar las "verdades absolutas" que desde el romanticismo europeo concibieron al resto de mundo, en especial sus colonias, como sucursales de lo que se dice, se hace y se piensa en los centros de poder.

En ese orden de ideas es fundamental estar atentos, desde lo simbólico e ideológico, hacia donde tributan nuestras acciones, pues si replicamos por ejemplo la experiencia Liberal, de la división de poderes, estaremos por el contrario "comunalizando" la ideología de la clase dominante; estar alertas, con la cabeza y el corazón bien puestos, pues hay una infinidad de detalles que están representados en las menudeces de la cotidianidad. La comuna se construye todos los días.

Reconocer que en nuestro pueblo hay un saber, hay un uso y dominio del territorio, hay un acervo que debe ser sistematizado, nos abre la posibilidad de construir un nuevo conocimiento que sirva de herramienta para tejer la emancipación definitiva.

Nuestra labor, desde el compromiso militante, y de eso estamos convencidos, es darle sentido a las luchas por las que nuestro pueblo ha dado su vida. Nos queda un mundo por descubrir, por investigar y por construir.


Bibliografía:

  • Clarac, Jacqueline. La Cultura Campesina en los Andes Venezolanos. Colección Alfredo Maneiro. Serie Identidades. Fundación Editorial El Perro y la Rana. Caracas. 2016.

  • Dussel, Enrique. Para Una Erótica Latinoamericana. Misión Cultura Corazón Adentro. Fundación Editorial El Perro y la Rana. Caracas. 2010.

  • Jiménez, Atenea (Comp.). La Toparquía Comunera, concreción de la utopía. Red Nacional de Comuneros. Barquisimeto. 2014.

  • Vargas, Iraida y Mario Sanoja. La Larga Marcha Hacia la Sociedad Comunal. Tesis sobre el socialismo Bolivariano. Colección Alfredo Maneiro. Serie en la Historia. Fundación Editorial El Perro y la Rana. Caracas. 2015.

  • _____________________. Historia Identidad y Poder. Editorial Galac. Caracas. 2013.

  • Velásquez, Nelly. Población Indígena y Economía. Mérida siglos XVI y XVII. Universidad de Los Andes. Consejo de publicaciones CDCHT. Colección Ciencias Sociales. Mérida. 1995.

NOTAS:

iProfesor Universidad Politécnica Territorial del estado Mérida "Kléber Ramírez", PNF Psicología Social- PNF Historia. Profesor PNF Economía Social UNEFA Mérida.

ii Ilustración 1: Consultado en Septiembre de 2016. Disponible en: https://tatuytv.org/index.php/aqui-tatuy-informa/1695-infografia-corredores-comunales-del-estado-merida


viernes, 28 de julio de 2017

Aquel Bolívar, que después de tanto tiempo, aún hoy sigue naciendo.


Por: Carlos Rivas*.


Podríamos preguntarnos: ¿cuantas veces ha nacido Bolívar? ¿Cuantas veces han intentado matarle? ¿Con cuanta insistencia la Oligarquía ha querido borrar el recuerdo rebelde del imaginario del pueblo, de aquel Bolívar que renunció a sus privilegios de clase?

Alfonso Rumazo González, en una introducción que le hace al texto de Salcedo-Bastardo, titulado: Bolívar, el nacer constante, afirma que: "dos naceres tiene el hombre grande: aquel en que aparece a la vida física, sencillo e indiferenciado, y aquel otro que Simón Rodríguez dejó definido en esta sentencia suya: "los bienhechores de la humanidad no nacen cuando empiezan a ver la luz, sino cuando comienzan a alumbrar ellos". Y la escribió dedicada a Bolívar". Y es que nuestro Libertador tuvo muchos nacimientos, hasta convertirse definitivamente en la antorcha que enciende campos enteros y conciencias muchas, con la determinante convicción de avanzar siempre hacia la emancipación.

La independencia como proceso inacabado es una de las mejores oportunidades para pensar el renacer constante del pueblo en lucha, para renovar la fuerza combativa al servicio de la justicia, para democratizar la sociedad, en el histórico combate contra la opresión. Salcedo-Bastardo afirma, que Simón Bolívar tuvo, cuando menos, nueve nacimientos, los cuales se exponen de la siguiente manera:

I. A la existencia Real (Caracas, 1783).

II. A la personería Histórica (Caracas, 1795).

III. Al destino político (París, 1804).

IV. Al sustancial Americanismo (Londres, 1810).

V. Al quehacer guerrero (Nueva Granada, 1813).

VI. A la plenitud revolucionaria (Jamaica, 1815).

VII. A la conciencia del Estado (Angostura, 1819).

VIII. A la Madurez libertadora (Perú, 1825).

IX. A la eternidad Triunfal (Santa Marta, 1830).


Sin lugar a dudas, cada uno de esos naceres, estuvieron vinculados con la muerte, pues pareciera, que no hay posibilidades de la existencia de uno, sin su relación antagónica con el otro. Es decir, cada nacimiento, implica la muerte de algo, y esa premisa nos lanza sobre un tapete de interpretaciones que tienen que ver precisamente con la tinta con la que se escribe la historia. Veamos dos ejemplos. Afirma Salcedo-Bastardo (1998; p. 54) que, La Muerte fue una presencia ostensiva, demasiado reiterada en la primera mitad de la existencia de Simón Bolívar, sobre toda la cual imprimió sin duda una huella cierta y profunda. Tenía solamente treinta meses cuando falleció su padre, y la madre lo deja en la orfandad completa cuando él no llega aún a los nueve años. Luego, con el desarrollo de la guerra fueron muchas personas a las que Bolívar vio morir, sin embargo al mismo tiempo vio nacer todo un mundo, mientras otro entraba en agonía, dando cuenta así de un parto constante, de un nacimiento permanente.

Moría lentamente el antiguo régimen, la colonia se despedía de América (por lo menos en el plano de lo fáctico), mientras al mismo tiempo nacía la república, el Estado Moderno. Nació Bolívar aquel 24 de Julio de 1783, y con él, celebramos el nacimiento permanente de nuevas ideas, de nuevos debates, de nuevos procesos, pues aquella concepción teleológica de la historia, queda negada, al darnos cuenta que nos queda mucho por hacer, sobre todo en el marco de lo simbólico, de lo subjetivo.

El nacimiento de la nueva realidad latinoamericana a partir de 1830, trae consigo nuevos retos, los cuales tienen que ver también con naceres y defunciones. Construir la nación, implicaba necesariamente de un esfuerzo importante, tanto en el plano de lo material, como en lo subjetivo, y para ello Bolívar jugaba un papel central, ya que la lucha por la independencia de inicios de siglo XIX, marcó el devenir de lo que sería la construcción de la nación. Pensar constantemente a la nación será un símbolo de nacimiento permanente, porque en ella, yacen injusticias que se han petrificado en el tiempo, y contra las cuales parecieran no existir argumentos que permitan cuestionar dichas acciones sobre las que se sostiene la dominación. El latifundio y los privilegios de clase, pueden ser dos de los tantos elementos que hoy subyacen como reflejo de la ignominia que acosa nuestra Patria, por tanto para seguir naciendo, debemos pensar la sociedad en función de las problemáticas que promueven la segregación y la exclusión de las grandes mayorías.

Un Bolívar profundamente atormentado, decepcionado, herido, aquel 1830 de despedida, da nacimiento a la inmortalidad, precisamente mientras se despide del plano de lo terrenal para fundar una tradición de lucha y reflexión constante sobre el devenir de la patria, un inconforme permanente, que después de haber fundado la Gran Colombia, que aglutinaba a cinco naciones del cono sur de América, lanzó la sentencia al mundo de haber arado en el mar, diciéndole a las futuras generaciones que faltaba mucho por hacer y que los esfuerzos hechos hasta el momento no eran suficientes para garantizar buen cauce de la patria. De esta forma, Simón Antonio, nos invitaba a la reflexión profunda y permanente sobre los esfuerzos realizados para con la república.

La oligarquía por su parte, no quiere morir, y por el contrario quiere matar todos los sueños libertarios que se han venido tejiendo desde Güaicaipuro hasta nuestros días, esa misma oligarquía que en los tiempos de Bolívar le temía a la independencia, hoy le teme a la democracia profunda, es la misma oligarquía que históricamente le ha tenido pavor a los cambios, al pueblo organizado, al trabajo productivo, a la democracia, a la revolución social. Su temor pasa por petrificar a la sociedad, como si fuera ésta un estamento inmutable en el tiempo, para que los pobres sean por la eternidad sujetos serviles a las formas suntuosas de vida de una minoría mezquina, individualista, cobarde y egoísta.

Hoy, en el cumpleaños doscientos treinta y cuatro de Simón Antonio, seguimos naciendo. Y es precisamente la convocatoria a la refundación de la patria, con la Nueva Asamblea Nacional Constituyente, la forma como el pueblo se entiende protagonista del provenir, constructor de nuevas realidades, y vanguardia de un proceso que está en construcción permanente, que entiende a la independencia como esfuerzo inacabado, vivo, dinámico. Apelar al poder originario, en estos tiempos, se convierte en un acontecimiento inédito, pues en sí mismo, este acto de reconocimiento, abre múltiples posibilidades para que el pueblo mismo sea capaz de saldar algunas deudas históricas que han estado pendientes en el tiempo y que a la oligarquía nunca le han interesado que se sean discutidas, pues ellas reproducen las lógicas de la dominación, de las que bastante se han servido para mantener vivos sus privilegios de clase. Ese nacimiento constante del que hemos estado hablando, se pone nuevamente de manifiesto con la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, pues estamos ante la posibilidad de construir un mundo en el que quepan todos los mundos, consolidar un espacio en el que se expresen las distintas voces, avanzar definitivamente en la superación de la lógica rentista de la que se ha servido bastante la clase dominante, dignificar a los distintos sectores de la sociedad, construir un poder obediencial para que se comience a gobernar obedeciendo al mandato popular, y para que al mismo tiempo podamos construir autogobiernos comunales, que den cuenta de un programa popular de lucha territorializado, contextualizado, que le permita a la gente construir el vivir viviendo.

Si el pueblo es depositario del poder originario, y hacemos un ejercicio de activación de dicho poder, estamos ante el nacimiento de algo nuevo, que estamos seguros dará cuenta de una nueva arbolada, para que deje de ser la patria una entelequia en la que todo se compra y todo se vende, y que por el contrario la entendamos como el terruño que nos ha brindado calor y alimento.

Hoy, después de 234 años de aquel nacimiento biológico, nos damos cuenta que la patria es un gran vientre fecundo, en el que nacemos constantemente. Tierra fértil en donde nacen las nuevas ideas. La identidad de libertaria de éste pueblo va a seguir naciendo, porque es partero de la historia. Personas como Güaicaipuro, Bolívar, Zamora, Fabricio, Alí, Hugo, Livia, entre muchos otros y otras, son hijos e hijas de esta patria, y cada vez que se levante la voz en contra de la injusticia, allí habrá un nacimiento. Esa es nuestra esencia, siempre nacer, para ver morir aquello que ha sostenido a las clases dominantes.

Aquel llamado que hacía el comandante de rebeliones Hugo Chávez, en el golpe de timón, de que más importante de la comuna era el espíritu de ella, podemos parafrasearlo y decir en estos tiempos, que más importante que la constituyente, es el espíritu constituyente del pueblo en luchas, para nunca más se trunque el nacimiento constante de la esperanza libertaria.

En estos tiempos estamos escribiendo la historia que será leída mañana, asumamos con gallardía nuestra responsabilidad, asumamos que los actos de hoy serán abono para los nuevos nacimientos, todos ellos tributando a la vida, todos ellos trabajando por la alegría de todo un pueblo, que decidió salir definitivamente de la oscurana.


VIVA SIMÓN ANTONIO!!!

VIVA LA CONSTITUYENTE!!!

VIVA LA PATRIA!!!


Venceremos...

*Discurso pronunciado en la plaza Bolívar del Municipio Santos Marquína, Edo. Mérida. 24 de Julio del 2017.


(para leer más: Salcedo-Bastardo. Bolívar, el nacer constante. Ediciones de la UCV).



miércoles, 7 de junio de 2017

MAFALDA Y LA ZOOCIEDAD: Venezuela, abril. mayo, junio de 2.017


Matilde Briceño Rojo

Cosas terribles, muchas hay,

pero ninguna más terrible que el hombre

Sófocles



Somos los animales más especiales de la escala zoológica. Tenemos el único don que los otros animales no tienen: la palabra con su doble articulación. Pocas veces la usamos adecuadamente. Tiramos la piedra y escondemos la mano. No somos agradecidos. Somos frágiles y nos creemos fuertes. Con un dedo tapamos el sol para que, tanto los otros como nosotros, vivamos en la oscuridad. La lluvia nos molesta. El poder nos llena de orgullo. La humildad nos es ajena. Los animales que llamamos inferiores nos tienen pavor por la crueldad maquiavélica con que los aplastamos y… nos aplastamos. El desarrollo de la ciencia nos limita y nos encajona por el mal uso que de ella se hace. Enloquecemos vacas para que ellas, a su vez, nos enloquezcan. Los soñadores, dicen otros, no pisamos la tierra. Y los filósofos se angustian. El desarrollo de los tres saberes no sirve para unirnos sino para fragmentar aún más el polvillo que ya somos. Perseguimos la gloria y encontramos el infierno. Insistimos en la búsqueda de la grandeza e ignoramos la finitud de nuestro trayecto. El Dios lo inventamos para que nos perdone las iniquidades y nos restituya la esperanza de otro mundo más humano. Creamos un Dios malvado para castigar al que no nos obedece. No oímos ni a nuestra respiración cuando de nobleza se trata. Matamos a nuestro niño interior para dar cabida al adulto feroz y acosador. La risa parece tan desacreditada como la seriedad. También acorralamos a los niños con nuestros prejuicios, egoísmos y esa retahíla de enfermedades psíquicas y morales que nos ha legado la sociedad. Últimamente en nuestra zoociedad la muerte es un lugar común, al igual que la suciedad y los pájaros migrantes por sus árboles caídos. En fin, que dentro de esa variadísima fauna del globo terráqueo somos los más privilegiados y los más desafortunados. Nos aterran nuestros semejantes y, en algunas ocasiones, preferimos que al morir nos llore un perro o cualquier otra mascota –a quien le dedicamos toda nuestra razón de vida- antes que nos nostalgien nuestros iguales. Queremos parecernos a cualquier animal antes que a nosotros mismos.

¿Qué nos aparta de nuestros congéneres? Tal vez el poder de destrucción razonado. ¿Por qué no hacer del otro prójimo la cueva merecedora donde el afecto, la ternura y el respeto sea el lugar común? Tal vez por ese abismal miedo que tenemos de apropiarnos de algunos rasgos de humanidad. Todo siempre dentro de la duda, única certeza que nos acompaña.

Asumimos la palabra de Jasmil Mendoza León en Vuelta al desalojo (octubre 2.000): TRATE DE HACER MÁS DIGNA LA EXISTENCIA Y SÓLO CONSEGUÍ MI PROPIA INDEFENSIÓN.



Mérida, 03-06-17


domingo, 5 de marzo de 2017

Entre el autogol entreguista y la utopía andante.


Por: Carlos Rivas*


Siempre hemos tenido la percepción, de que la vida en democracia nos invita permanentemente al debate sobre una infinidad de asuntos atinentes a la sociedad, bueno, todo eso se confirma definitivamente cuando el tren de la historia nos sumerge en una revolución popular. Es decir, en una situación revolucionaria, sí es verdad que el debate se explaya de una manera casi desbordante. Y no puede ser de otra manera. Debatir abiertamente para hacer un ejercicio pedagógico colectivo, multidireccional, que permita aterrizar planteamientos que se generan desde el gobierno, y cómo el poder se refleja frente a estos.

Gobernar, no es lo mismo que decir 'gobernar en revolución', lo segundo nos abre un panorama mucho más complejo, pues aborda una perspectiva conceptual radicalmente diferente a lo que pudiera ser un planteamiento tradicional (por no decir de derecha, centro, centro izquierda, etc), en ese sentido, concepciones como gobernar obedeciendo al mandato popular, construir gobierno desde una dirección colectiva, facilitar la consolidación de autogobiernos comunales, forman parte de horizonte político que permite edificar nuevas formas de entender la política desde la construcción de nuevas maneras de entender el poder. Por ello, la toma de decisiones y el acto mismo de gobernar amerita un esfuerzo riguroso por hacer de los mismos un ejercicio científico, que nos permita alcanzar objetivos cualitativos que den cuenta de la transformación efectiva de la sociedad.

Todo eso suma, por un lado a que un gobierno popular debe atender a su pueblo, impulsando al mismo tiempo herramientas y canales para que la emancipación social sea un asunto real y palpable en la cotidianidad, esto, NO bajo una concepción "lastimera y dadivosa" de la pobreza, sino acometiendo un ejercicio serio, de planes, métodos, programas que miren la integralidad de los problemas sociales. Tampoco se trata de una tecnocracia indolente, híper-estadística, de 'guachos' y números en papel, que en muchas ocasiones nada tienen que ver con la realidad. Se trata, entre otras cosas, de contextualizar los programas, analizar a profundidad su alcance, verificar su impacto real, para evitar mentir-nos. Como dicen en la calle: cónchale chico, evitar caernos a coba, a mojones, a embuste.


Los dos debates.


1. Por un lado tenemos, que el pasado año 2016, fue uno de los más duros para el pueblo venezolano, año en el que la crisis económica se hizo evidente, pues demostraron la mayor saña en contra del pueblo, en ese contexto caótico, de incertidumbre, la voluntad política de atención al pueblo, en conjunto con la misión alimentación, en éste caso PDMercal (Abril de 2003), herramienta creada por la revolución precisamente para combatir en situaciones difíciles, pudo apalear la situación y evitar que el país entero se sumergiera en una ola de violencia imparable a causa del carente acceso a los insumos alimenticios. Hay que reconocerlo, en gran parte del territorio nacional, fue Mercal, quien sostuvo lo que vendría a ser un desenlace violento para la revolución Bolivariana. Las comunidades se organizaron, atendieron a un gran número de familias y generaron un clima de certeza, de que por 'lo menos', contaban con una periodicidad determinada para el acceso a los alimentos que se expenden en dichos establecimientos.

Ya entrado el año 2017, con mejor semblante que aquel 2016, nos encontramos con algunas decisiones que reflejan contradicciones con la esencia misma de la revolución. Soltar a la gente a las fauces del mercado depredador del salario de los trabajadores, no es más que abandonar todos los postulados que defienden al ingreso del pueblo. Es eso lo que puede pasar, precisamente, si entregamos a nuestra gente al "sálvese quien pueda", y ahí está el mercado que sabe que hacer con el ingreso del pueblo trabajador, esos mismos que le meten la mano en el bolsillo a la gente para que a lo sumo puedan sobrevivir.

La decisión, de que la red PDMercal deje de atender al pueblo, y que distribuya exclusivamente productos regionales, sin haber consolidado la política de atención de los comités locales abastecimiento y producción (CLAP), es aplicar casi un suicidio político, pues el programa de distribución de los CLAP'S aun no atiende ni siquiera al 40% de la población. Nuestro pueblo sigue en condiciones de vulnerabilidad, y es responsabilidad de la revolución proteger a su gente.

No es que no tenga sentido el planteamiento de migrar la política de lo que es la red PDMercal hacia la consolidación de los CLAP's como nueva forma de entender la distribución y producción de los insumos de primera necesidad, el problema radica en que esos planteamientos deben ser re-orientados luego haber consolidado otros planes, que den cuenta de la superación de la concepción rentista y den saltos cualitativos hacia la consolidación de un proceso emancipador y soberano.

Todo eso se suma a la certeza que tiene el pueblo, de que los planes sociales creados por la revolución Bolivariana son la representación viva del legado de Chávez, y evidentemente representa un motivo de movilización permanente por la defensa de lo que se convierte en una conquista histórica del pueblo venezolano y sus luchas. Ya se escucha en cada rincón de esta patria, desde las comunidades, desde el barrio, desde las comunas, desde los movimientos sociales: "No nos vamos a dejar quitar a Chávez".

"Cierre técnico", "abandono de la política solidaria", "renuncia a los planes creados para atender a nuestro pueblo", "venta de productos regionales, de empresas capitalistas", "privatización", cualquiera de las anteriores deja mucho que desear, pues se parecen más a Macri, que a Chávez. Y que no se mal interprete esto con el afianzamiento de la concepción 'paternalista de Estado', pues en definitiva nuestro pueblo tiene derecho también a vivir dignamente.


2. Por otro lado tenemos, que el mayor logro de la revolución no es la venta de pasta y harina. La posibilidad de consolidar los auto-gobiernos populares es el proyecto más hermoso que el movimiento popular ha tenido en sus manos en la historia de la modernidad en latinoAmérica. Eso invita a las organizaciones sociales a construir un programa de gobierno popular, que permita avanzar en autosutentabilidad, soberanía y sostenibilidad, desde el trabajo, desde la producción, desde la posibilidad de consolidación de un tejido social que permita gobernar territorios enteros, con una mirada integral de los procesos sociales los cuales marcan la cotidianidad de nuestra realidad.

Le queda al movimiento popular, hecho comuna, construir una contra-hegemonía rebelde, con un plan de gobierno, que haga realidad definitivamente el traslado del lugar de enunciación del liderazgo, es decir, ya el pueblo deja de ser un espacio receptor de lineamientos, y pasa a la vanguardia, con nuevas lógicas políticas desde lo colectivo, desde lo transformador en cuanto a organización de la producción.

Nuevos códigos, nuevas concepciones, nuevos lugares de enunciación, nuevas maneras de entender el poder. La potencia que tenemos como movimiento popular de consolidar un bloque histórico que haga un ejercicio de organización territorial, es la esencia del proyecto histórico que teje el pueblo, desde sus realidades cotidianas, desde la necesidad de vivir con dignidad. Redes de intercambio, sistemas solidarios, corredores geo-históricos para el auto-gobierno comunal, apropiación de medios de producción, educación popular liberadora, comunicación subversiva y constructora de una nueva identidad.

El contexto:


"Me río del hambre, después de haber comido", reflejo del liberalismo decadente, el individualismo miserable de la socialización del hambre y la miseria. La competencia y la negación del conflicto, lo más terrible que ha conocido esta civilización. Cerrar la red PDMercal es matar el subsidio y aupar el suicidio político, y para nosotros no crear un programa de auto-gobierno comunal es hacernos un autogol.

Lo que comemos no es sano, a lo que obedecemos tampoco:

"Este agronegocio globalizado no solo ha traído el aumento de enfermedades transmitidas a través de los alimentos, sino hambre, pérdida de sabores, olores y sazones, olvido de nuestra gastronomía autóctona, pérdida cultural (símbolos, conocimientos y creencias), privatización de nuestros alimentos y conocimientos, devastación de ecosistemas, y climas, despojo de agricultores de sus tierras y estigmatización de sus métodos, etc.

El agronegocio y la agroindustria sabe que nuestra soberanía está en retomar nuestros propios referentes y no en buscar una agroalimentación foránea, por eso estas campañas, para hacernos creer que lo cultural y "sano" son las harinas precocidas procesadas industrialmente.

Seremos los mismos de siempre, ahí en la calle nos veremos defendiendo los logros de nuestra revolución.

Es hora del movimiento popular. El que siempre estará en combate.


* Vocero de la casa del costurero

Estudiante de la escuela popular de comunicación (EPC-Eulogio Paredes)

carlos_rivas_45@hotmail.com




miércoles, 1 de febrero de 2017

La oligarquía en su laberinto. La puja de Zamora por el porvenir libertario.


Por: Carlos Rivas*.


Sería realmente lamentable que en estos tiempos fuéramos un pueblo, sin memoria, sin historia. Este tiempo estaría cargado de una profunda tristeza si las páginas de nuestra historia hubieran sido borradas por las clases dominantes, las mismas que recuerdan con añoranza aquellos tiempos en los que el pueblo no tenía conciencia de clase, no tenía conciencia histórica, nos sabía de dónde venía, no le llamaba a las cosas por su nombre. No reconocía ni a sus enemigos históricos de clase, ni a sus compañeros de clase. Rememorar la "obscurana" en el pueblo, es estar dispuesto a pisotear su dignidad, de eso sabe bastante la oligarquía, pero al mismo tiempo sabe, recuerda, rememora con temor permanentemente, que este pueblo sabe de rebeldía, por eso éste último ha encabezado un buen número de revoluciones -revoluciones que nunca dejarán de existir, mientras exista la desigualdad- precisamente para hacer de este país el más democrático de América Latina. La oligarquía vive constante el horror de las montoneras Zamoranas, cada vez que se hace del poder y humilla con su práctica cotidiana al pueblo noble, humilde y trabajador.

Se ha dicho en infinidad de oportunidades, que la independencia ha sido un proceso inacabado, incluso se afirma que lo que se desarrolló en el primer cuarto del siglo XIX, fue un proceso de independencia sin libertades. El pueblo en lucha se jugó hasta lo que no tenía por una revolución, que como muchas, fue traicionada por el antiguo mantuanaje, el mismo que luego de finalizada la guerra de la independencia regresó a Venezuela a reclamar antiguos privilegios. Al decir de Calzadilla (2009):


Los antiguos Mantuanos, muchos de los cuales se habían escapado de la guerra yéndose fuera de Venezuela, regresan a reclamar sus esclavos y sus haciendas. Regresan con su mismo desprecio por los pardos, indios, negros, Zambos y mulatos que nunca nada poseyeron, salvo su esperanza de llegar a ser libres. Regresan con su misma soberbia de amos del valle. La república ahora les pertenece. Las leyes que dictan les favorecen y privilegian. En 1830, cuando Bolívar muere en Santa Marta, y con él el proyecto de Colombia la grande, Venezuela queda en manos de los antiguos amos. No mandan ya los españoles, pero continúan los dueños. El pueblo ve con indignación cómo muchos de estos nuevos propietarios de la patria conquistada habían sido partidarios de la corona española, realistas, ellos mismos o sus hijos. Por eso llama a toda esa nueva clase dominante "Los Godos", que era como, los patriotas llamaban a los españoles durante la guerra. Los "godos", nuevamente, reinaban. (P. 13)


Aquel joven, de apenas 14 Años, comenzaba su adolescencia inmerso en aquel maremágnum de contradicciones, ese joven, que nacido en las tierras libres de los valles del Tuy, en la villa de Cúa, aquel 1ero de Febrero de 1817, veía con sus propios ojos como las esperanzas tejidas en la lucha por la independencia eran traicionadas por una oligarquía que volvía a implantar el viejo modelo societal, con liberalismo en la boca y conservadurismo en el corazón. Esa misma oligarquía, tanto la que regresaba, como la que representaba el "nuevo riquísmo", clásico en la historia de Venezuela, de la manera más grosera y desfachatada, pretendía un retroceso histórico, volviendo a sus viejos privilegios de clase, sumergiendo al pueblo en la más terrible opresión.

El latifundio, y la esclavitud se exacerbaban en una Venezuela, que amparada en el conservadurismo más recalcitrante, traicionaba los principios liberales que alimentaron ideológicamente las luchas por la independencia. La patria había sido secuestrada y los temores del pueblo se hacían eco de la realidad. La vieja oligarquía, de la que siempre sospecharon, hicieron lo propio para volver a poner la insolencia del látigo sobre la espalda del descamisado.

No se trata en éstas líneas de hacer apología del Liberalismo político, sin embargo, no podemos despreciar el hecho que para el momento que podríamos denominar como pos-independencia, el liberalismo representaba la ideología que se parecía más a los clamores sentidos de nuestro pueblo. El mismo Calzadilla, escribe un artículo en la Revista Memorias De Venezuela N°44 (2017; P. 4-7), que titula Ezequiel Zamora y los dos liberalismos, en éste escrito el autor expone el recorrido de un tiempo lleno de presiones sociales, de estafas financieras y descontentos, tanto de sectores populares como de dueños de tierras, no tan poderosos, siempre a merced de las trampas que los grandes capitales mercantiles aplicaban para seguir acumulando tierras. La fisiocrácia en el poder, afianzando el modo de vida colonial y acumulando tierras en la nueva nación, la riqueza desde la tenencia de la tierra generaba un fuerte conflicto a lo interno de la sociedad venezolana.

En medio de esa realidad fue creciendo Ezequiel, viviendo palmo a palmo, una realidad social que no le era ajena. Los aportes en cuanto a la formación política de Zamora, provenían por un lado de las lecturas de EL Venezolano, periódico del partido Liberal desde 1840, y la lectura misma de la propia realidad sentida, cuestión última que le brindó la posibilidad de fijar postura no sólo en contra de la "godarria" conservadora, sino en contra de la poca claridad en el programa político del mismo partido Liberal, liderado por el viejo Leocadio Guzmán, padre de Antonio.

Dos sectores de la misma oligarquía en disputa por el poder, arrojó a Zamora a trabajar en un programa de gobierno profundo, que cumpliera las demandas del pueblo, el cual para el momento, estaba avivando las mismas conductas de aquel año terrible de 1814.

Roberto López Sánchez, en su texto El protagonismo popular en la historia de Venezuela. Raíces históricas del proceso de cambio (2015), cita a Armas Chitty, el cual afirma que: la federación completó la guerra de independencia, pues la misma ansia igualitaria que pregonaban los soldados de Zamora, los encarbonados de Espinoza y los llaneros desnudos de Zoilo Medrano, puede apreciarse en los mismos llaneros que llevaba Boves al combate (p.55).

Más adelante afirma que: los objetivos de la Insurrección campesina que se desarrolló desde el 20 de Febrero de 1859, y que estuvo encabezada por Zamora, se referían a la igualación de clases sociales, el reparto de tierras, supresión de contribuciones, echar del gobierno a los opresores y terminar con la oligarquía (López. 2015; p.55). Demandas sentidas por el pueblo, nunca traicionadas por quien se dio a conocer como el valiente ciudadano.

Terribles celadas nos tiende la vida. Asesinado, el proyecto zamorano queda a merced de uno de los cuatro Reyes de la Baraja, quien se va a jugar todas sus cartas por implantar un régimen republicano servil a Europa, copiador e importador de la sociedad reproductora de la colonialidad del poder. El Ilustre Americano vendría a reproducir la interminable tragedia de las traiciones al pueblo.

Hoy siguen vivos los tiempos zamoranos, con una revolución que ha decidido no traicionar a su proyecto histórico, ni a su pueblo. Al igual que la de Zamora, ésta, la Revolución Bolivariana y todo su acumulado histórico, ha echado su suerte a andar con los pobres de éste mundo, construyendo comunas, edificando autogobiernos, propiciando autogestión, impulsando sostenibilidad, motivando sutentabilidad, radicalizando la democratización, de esta forma juntando lo anterior y profundizando la descolonización seremos juntos, el nuevo terror de la oligarquía.

La historia sigue viva, porque los pueblos alimentan ese espíritu, son ellos con sus luchas quienes seguirán escribiendo páginas de rebeldía, recordando al pulpero de los Valles del Tuy, al Valiente ciudadano, al Liberal, hijo de éste pueblo, que alimenta diariamente el argumento emancipador de nuestro tiempo. Rememoramos de esta forma, a 200 años años del nacimiento de Ezequiel Zamora, un breve fragmento del Himno de la federación, con una letra maldita para la oligarquía y al mismo tiempo otra que anuncia justicia y denuncia permanente:

"Las tropas de Zamora

al toque del clarín

derrotan las brigadas

del godo Malandrín"


Ya, para no hablar del fin (Fin de la Historia, se llama éste poema), con Gustavo Pereira, porque: el capitalismo es el fin de la historia.

Tal vez sobre vivan los metales relucientes pero no las mariposas

los plásticos y los escombros pero no los pétalos bajo el rocío

los gremios de rufianes pero no los solitarios

los banquetes y los festines pero no la alegría

los ruidos y los estrépitos pero no la música del amanecer

las mesas servidas como nunca pero no los aromas

las estrecheces de espíritu pero no la compasión

los bandos de poder pero no los secretos del habla

las máquinas traga níquel pero no el incrédulo azar

las meretrices y las zorras pero no las diosas de la noche

las acritudes y las ferocidades pero no las revelaciones

los circuitos integrados pero no el despertar de la hierba

los malos olores pero no la transpiración de los amantes

la estupidez y la vulgaridad pero no la evidencia de lo sensible

lo redondo y lo cuadrado pero no lo indescifrable

los trajes y las joyas pero no la transparencia de las aguas

las metáforas pero no la poesía

                                       ... y nosotros decimos: la oligarquía, pero no la vida...


¡Vivan las montoneras de Zamora!

¡Viva El pueblo Rebelde de aquel 1989 y del 4 de Febrero!

¡Viva la Revolución Bolivariana!

¡TIERRA, HOMBRES Y MUJERES LIBRES!


Bibliografía:

  • Calzadilla, Juan Antonio. Ezequiel Zamora y la Tierra de lo hombres Libres. Colección generación 200. Misión Cultura corazón Adentro. Centro Nacional de Historia. Caracas. 2009

  • López Sanchez, Roberto. El protagonismo popular en la historia de Venezuela. Raíces históricas del proceso de cambios. Editorial Trinchera. Caracas. 2015

  • Pereira, Gustavo. ZooMaris. Fundecem. Mérida. 2016.



*Vocero de la Casa del Costurero de los Sueños emancipatorios "Eulogio Paredes"

Miembro de la Escuela popular de comunicación EPC

carlos_rivas_45@hotmail.com